Quien viaja por trabajo, pero aprovecha la oportunidad que este le ofrece para conocer sitios, comer en buenos Restaurantes, alojarse en Hoteles singulares o ver un Espectáculo interesante, es un Viajante Gourmet.
Me acabo de enterar de que este año el Restaurante La Cúpula de El Capricho y su Chef José Gordón, mi buen amigo, han sido reconocidos con el puesto nº 1 del World’s 101 Best Steak Restaurants 2026, algo que me causó gran emoción y muy gratos recuerdos de las numerosas visitas realizadas a ese templo de la gastronomía, que es referencia mundial.
Este reconocimiento es fruto del trabajo bien hecho desde el comienzo de su trayectoria empresarial, y de la perseverancia en la capacidad de mejorar cada día. Ya tardaba el premio,
Como explica José Gordón, su trabajo se inicia mucho antes de que la carne llega al plato. Localizar las mejores reses del país es lo primero, y ello requiere constantes viajes por España, y fuera de ella.
Una vez adquiridos los animales, estos viajan y llegan a la Finca El Suñil, en Jiménes de Jamuz en León. Allí viven y descansan en libertad en un entorno de belleza serena, y como dice José, forjando grasas finas y elegantes que nutren estas carnes únicas, en que cada detalle responde a un equilibrio buscado durante años. La selección de razas escogidas desde el conocimiento, el cultivo orgánico de cereales, la alimentación natural y el bienestar animal forman parte de un mismo lenguaje: el de la paciencia y el respeto, y así el animal recibe los mejores cuidados.
Dice Gordón que en El Suñil no se acelera nada. Se espera. Se observa. Se acompaña al animal hasta su momento de plenitud. Entonces se le lleva al matadero, un lugar en el cual el sacrificio se entiende como un acto de responsabilidad, de cuidado y dignidad. Un paso más dentro de un proceso que exige respeto, conciencia y conocimiento, conocimiento que por cierto el ha atesorado a lo largo de toda su vida.
Ese conocimiento continúa después en la bodega, en un trabajo que a Gordón le recuerda al de un monasterio del medievo: mística, silencio, observación y tiempo, en que cada pieza es tratada con un rigor extremo, siguiendo procesos meticulosos que respetan los ritmos naturales del producto, desde la selección hasta su evolución final. La carne se transforma lentamente, en procesos como la maduración o la curación que pueden prolongarse durante meses o años, algo que solo él es capaz de lograr, donde algunos músculos superan los tres años de curado en bodega, desarrollando una profundidad y complejidad únicas.
¿El resultado? Es algo indescriptible cuando uno está sentado ante un chuletón de El Capricho, que ha sido asado por los mejores maestros asadores, y preparado y fileteado por Gordón, que te explica que cuando pinches con el tenedor un trozo de la roja carne, lo acompañes en boca con un trocito de su untuosa grasa.
La degustación es compleja por los sabores, los matices que uno tras otro van apareciendo, las texturas, la untuosidad. Es normal: estamos disfrutando de la mejor carne, en el mejor lugar del mundo y preparada por el numbre One de los maestros asadores. Todas estas son razones por las que La Cúpula de El Capricho es un templo, José Gordón es su Pastor, y sus afortunados clientes, están en el cielo de la carne. Que el tiempo se detenga, y nos permita disfrutar con tranquilidad de los exquisitos manjares.
El lugar, y lo que tenemosen el plato, lo merecen.
El
universo gastronómico creado por José Gordón firma un hito sin
precedentes al situar a La Cúpula de El Capricho como mejor restaurante
de carne del mundo y a El Capricho como nº 10 del ranking mundial.
Después
de 20 años de reconocimiento internacional por la prensa más
especializada del mundo, El Capricho vuelve a marcar un hito en la
gastronomía internacional. La nueva edición de la prestigiosa lista World’s 101 Best Steak Restaurants 2026 reconoce a La Cúpula de El Capricho como nº 1 del mundo y sitúa a El Capricho en el nº 10 del ranking global, consolidando así el liderazgo internacional del proyecto gastronómico impulsado por José Gordón desde Jiménez de Jamuz, León.
José Gordón, el hombre que susurra a los bueyes
Este
doble reconocimiento trasciende el logro individual de cada espacio y
sitúa a El Capricho como uno de los grandes referentes mundiales en el
universo de la carne, con dos propuestas diferenciadas que comparten una
misma raíz: el respeto absoluto por la vida, el tiempo y el oficio.
Gordón en la Finca con sus bueyes
Pero todo comienza mucho antes del restaurante. En la Finca El Suñil,
los animales viven en libertad en un entorno de belleza serena,
forjando grasas finas y elegantes que nutren estas carnes únicas, cada
detalle responde a un equilibrio buscado durante años. La selección de
razas escogidas desde el conocimiento, el cultivo orgánico de cereales,
la alimentación natural y el bienestar animal forman parte de un mismo
lenguaje: el de la paciencia y el respeto.
Aquí no se acelera nada. Se espera. Se observa. Se acompaña al animal hasta su momento de plenitud. El
sacrificio se entiende como un acto de responsabilidad, de cuidado y
dignidad. Un paso más dentro de un proceso que exige respeto, conciencia
y conocimiento. Ese conocimiento continúa después, en un trabajo que
recuerda al de un monasterio del medievo: mística, silencio, observación
y tiempo.
En Cárnicas El Capricho,
cada pieza es tratada con un rigor extremo, siguiendo procesos
meticulosos que respetan los ritmos naturales del producto, desde la
selección hasta su evolución final. La carne se transforma lentamente,
en procesos como la maduración o la curación que pueden prolongarse
durante meses o años, donde algunos músculos superan los tres años
de curado en bodega, desarrollando una profundidad y complejidad únicas.
Su actividad se asemeja a un taller de investigación al servicio de la
gastronomía, con un módulo de formación que está a punto de irrumpir y
formar parte de un gran legado para transmitir todo lo aprendido en
décadas. La misma filosofía se extiende a la huerta, donde se cultivan
verduras y hortalizas de manera orgánica, que culminan su maduración en
cuevas cercanas a El Capricho, alejadas de las gélidas cámaras
industriales, conservando todo su aroma y sabor, permitiendo que la
naturaleza siga su curso.
La Cúpula: una experiencia única, el mejor restaurante de carne del mundo La Cúpula de El Capricho
irrumpe directamente en la escena internacional alcanzando la primera
posición con una propuesta radicalmente singular. Concebida como una
experiencia inmersiva, íntima y emocional, La Cúpula se desarrolla en un
espacio subterráneo recuperado, donde arquitectura, memoria, silencio y
materia dialogan para crear una vivencia irrepetible.
El proyecto, desarrollado junto a RCR Arquitectes, premio Pritzker,
trasciende la idea tradicional de restaurante para convertirse en un
lugar donde el tiempo se detiene y donde cada detalle está pensado para
elevar la experiencia gastronómica a su máxima expresión.
El Capricho: una trayectoria consolidada en la élite mundial Por
su parte, El Capricho reafirma su posición como uno de los grandes
templos internacionales de la carne al situarse en el nº 10 del mundo,
consolidando una trayectoria de excelencia sostenida durante décadas.
Tras
haber alcanzado en 2024 el nº 2 del mundo y nº 1 de Europa, este nuevo
reconocimiento confirma la consistencia, la evolución y la capacidad del
restaurante para seguir siendo una referencia global dentro de la alta
gastronomía.
Un reconocimiento a una forma de entender la gastronomía
La lista World’s 101 Best Steak Restaurants, elaborada por Upper Cut Media House
desde Londres, se ha consolidado como una de las clasificaciones
internacionales más influyentes en el ámbito de la carne. Este doble
reconocimiento proyecta al mundo una idea clara: desde un entorno rural,
con una visión auténtica y una profunda conexión con el territorio, es
posible liderar la gastronomía internacional.
“Recibimos este reconocimiento con emoción, humildad y una enorme gratitud. Que La Cúpula de El Capricho sea reconocida como nº 1 del mundo y que El Capricho continúe entre los diez mejores del planeta
es el resultado del trabajo de todo un equipo y de una forma de
entender este oficio desde la paciencia, el respeto y la búsqueda
constante de la excelencia.” declara José Gordón.
Sobre Bodega El Capricho de José Gordón Desde
Jiménez de Jamuz (León), El Capricho se ha convertido en un destino de
referencia internacional para los amantes de la carne. Con La Cúpula de
El Capricho, el proyecto da un paso más en su evolución, ampliando su
universo con una propuesta única que une arquitectura, territorio y alta
gastronomía.
Además de los espacios gastronómicos y la industria
cárnica, cuentan con una explotación ganadera en régimen extensivo y un
pequeño hotel rural, Hospedaje Doña Elvira. Recientemente, su impulsor, el chef José Gordón, ha cerrado el círculo de sus orígenes con la creación de Bodegas Gordón, ofreciendo interesantes vinos del Valle del Jamuz.